EN LA VIDA, LA EXISTENCIA ES UN VIAJE DE IDA Y VUELTA
La ida
es el movimiento hacia aquello que creemos ser, el camino de la construcción de ideas y pensamientos.
Es la senda de las identificaciones, los nombres, roles e historias que vamos
adoptando como propias. En este tránsito, nos afirmamos, nos fortalecemos y nos
consolidamos como un aparente centro de experiencia.
La vuelta,
sin embargo, no es un retroceso, sino un profundo despojamiento. Es el regreso
desde lo creído hacia lo que verdaderamente es. Implica desaprender lo
aprendido, hasta soltar incluso la noción misma de
"quien cree". Se trata de un retorno sin camino, una disolución del constructo al que nos hemos identificado.
Para algunos,
este giro sucede de forma espontánea, como una revelación instantánea. Para
otros, es fruto de un largo proceso: una maduración silenciosa que se despliega
a lo largo de la vida. Y hay quienes, profundamente identificados con lo que hemos llegado a creer, que permanecemos allí, aferrados a una imagen de nosotros mismos.
Quien se
ejercita en el arte de soltar —no como una renuncia forzada,
sino como una entrega lúcida— comienza a danzar con lo que no tiene dirección
ni destino. Fluye con aquello que ni va ni viene, y que, sin embargo, lo
sostiene todo.
Para quien es
consciente de este fluir, su acción ya no emana de la necesidad de
autoafirmación, sino de lo que permanece: de ese trasfondo
silencioso que no cambia con el tiempo, que está más allá de lo conocido. Es "ese algo" sin forma, que nunca repite el mismo gesto y, sin
embargo, es siempre el mismo; no puede nombrarse, ni
puede dejar de ser. Para el que lo viva así, todo movimiento de cambio es temporal, hasta la finitud de quien así lo viva.
Vivir en esta comprensión, se convierte en una profunda sincronía con lo que es. Y eso
que es, se expresa en lo creado, densificando —por así decirlo— el impulso de la
energía que anima los contenidos del universo; desde lo que no se ve hasta lo
manifiesto como una exhalación de lo inefable.
Lo que no se
repite no se mueve hacia adelante ni hacia atrás. No va ni viene. Es.
y sin embargo, está ahí, en todo movimiento cambiante y eso solo ocurre en lo que es creado y que puede o no verse. Es lo que danza el vals en su ida y vuelta.
Y en el origen
mismo de ese vals, hay quietud y silencio y en esa calma… se revela lo que no
podemos dejar de ser.
Gracias Ascensión, ya ves, de buena mañana ya estas entre trinos de pájaros, ellos
vuelan, cantan y se trasladan. El aire y el firmamento siguen ahí, ambos no se mueven y hacen que cada pájaro respire y viva a su unidad de tiempo y, tenga un lugar en su ámbito en el universo.Escrito en Granada, jueves 22.05.25 a las 06h 06’Publicado domingo 08.06.25
Desde una perspectiva personal, considero que, lo que sea que hagamos, sintamos, pensemos o digamos, siempre somos esa esencia fundamental que se manifiesta a través de lo que es creado.
Sin tiempo, sin espacio, sin un "alguien" o un "quien", y sin ser visto, subyace "eso": la esencia que configura todo hacer, sentir, pensar o decir, junto con todo lo que acontece como contenido para este universo, en su constante fluir de información.
Las imágenes son simples representaciones de "aquello" que las trasciende. Cada cual se manifiesta según cada quien y cada uno es sujeto en lo temporal como un holograma.
Aunque la comprensión de esa mirada no es sencilla, pues trasciende el mero saber; es primordial vivirla y ser conscientes de esa esencia que nos sostiene, pues en ello radica el cambio fundamental de paradigma para nuestra percepción de lo conocido.
Sin embargo, mientras tanto, esta perspectiva se convierte en un valioso apoyo para, si se da, los procesos internos de auto desvelo. Gracias Cristina por tu compartirPublicado sábado, 31.05.25
¿Sientes esa fuerza invisible que te impulsa desde atrás, que te sostiene y te da vida en tu forma única? Hay un algo que nos empuja desde atrás, nos mantiene, nos sostiene y no se ve. Nos da vida para continuar en la forma configurada de cada cual.
Somos invitados a vivir desde una unicidad que abarca la diversidad, y mantiene la pluralidad y cada pluralidad en su singularidad con su "late motiv", su motor vital en el día a día.
Cuando las distracciones visuales se desvanecen, lo esencial prevalece como el silencio antes de la primera nota de una melodía. Es entonces cuando el vivir revela su encanto y su armonía.
En la esencia del vivir, no hay la imposibilidad de vivir. Se vive desde antes de todo tiempo y de todo lugar. La Permanencia ocurre sin sesgos ni limitaciones, como el silencio que precede y sigue al fluir de la música, desde la primera hasta la última nota.
La vida, como una composición musical, es una manifestación de ese "algo" que nos impulsa, nos mantiene y nos sostiene a través del vaivén del dolor y la plenitud. Es el arte de un vivir contemporáneo, marcado por su propio "tempo" que emerge del silencio profundo.Gracias Gloria por tu compartir conversandoPublicado domingo 18.05.25Escrito domingo 18.05.25 a las 04h 44'
El Amor está ahí con todo su frenesí, su viveza y magnitud. Infunde todo creado desde el Sinfín.
En toda forma y figura se está recibiendo vida desde la eternidad.
Cualquier algo creado, cualquier algo hallado en espacio y tiempo, es bañado por ese aroma que le da sustento.
Nosotros, cuando vamos hacia dentro y atrás interna y profundamente, nos encontramos. Desde ahí, yendo hacia adelante, nos vivimos apartados; vemos un mundo que nos rodea como si fuesen otros elementos o contenidos de ese algo que ya es, desde "El Siempre".
Una sonrisa desprende algo desde lo "no nato", entonces la comunicación con "lo indecible" sucede y la aparente distancia se conjunta en un santiamén en lo Inmaculado.
Ocurre siempre, aunque no nos percatemos, sucede como un parpadeo desde una mirada inocente, aún con todo cuanto llevemos a nuestras espaldas.
Vivir con lo cargado, dificulta la expresión de lo innominado en lo creado con sus memorias y, a las cuales, nos adherimos inadvertidamente desde el desconocimiento de sí y, quizá por amor, se siga llevando sin hacer falta por hacernos nuestro algo que no nos pertenece, ni por amor a una fidelidad.
Lo hallado como acumulado, sigue ahí con sus nombres y memorias por nobleza a sus progenitores, como ordenes de amor en lo perecible.
Levantar anclas procede para un nuevo resurgir de sí mism@ con nuevos encuentros de amor, hacia lo Imperecedero.
Respiremos, sólo nos separa el desconocimiento del que ignora. Gracias Raquel se horneó el jueves 15.05.25 a las 01h 01'Publicado jueves 15.05.25
Somos holísticos e integrales y a través de los cuerpos visibles nos podemos reconocer como un todo, donde nos habitamos y estamos accionados por lo que somos.
Es otra manera de decir que en cada parte está el todo o que lo que vemos es un holograma de lo que somos, en que no es sólo el latido del corazón que nos hace funcionar, sino ese "algo" que nos da ese aliento y ese impulso desde la eternidad y que hace que estemos vivos.
A parte de quizá ya saberlo, lo que hace falta es vivirlo y ese vivir nos interpela a cuestionar las concepciones tenidas y apreciadas como verdades; además, nos aproxima a revivir lo profundo nuclear con y sin contextos.
EN LA VIDA, LA EXISTENCIA ES UN VIAJE DE IDA Y VUELTA
La ida
es el movimiento hacia aquello que creemos ser, el camino de la construcción de ideas y pensamientos.
Es la senda de las identificaciones, los nombres, roles e historias que vamos
adoptando como propias. En este tránsito, nos afirmamos, nos fortalecemos y nos
consolidamos como un aparente centro de experiencia.
La vuelta,
sin embargo, no es un retroceso, sino un profundo despojamiento. Es el regreso
desde lo creído hacia lo que verdaderamente es. Implica desaprender lo
aprendido, hasta soltar incluso la noción misma de
"quien cree". Se trata de un retorno sin camino, una disolución del constructo al que nos hemos identificado.
Para algunos,
este giro sucede de forma espontánea, como una revelación instantánea. Para
otros, es fruto de un largo proceso: una maduración silenciosa que se despliega
a lo largo de la vida. Y hay quienes, profundamente identificados con lo que hemos llegado a creer, que permanecemos allí, aferrados a una imagen de nosotros mismos.
Quien se
ejercita en el arte de soltar —no como una renuncia forzada,
sino como una entrega lúcida— comienza a danzar con lo que no tiene dirección
ni destino. Fluye con aquello que ni va ni viene, y que, sin embargo, lo
sostiene todo.
Para quien es consciente de este fluir, su acción ya no emana de la necesidad de autoafirmación, sino de lo que permanece: de ese trasfondo silencioso que no cambia con el tiempo, que está más allá de lo conocido. Es "ese algo" sin forma, que nunca repite el mismo gesto y, sin embargo, es siempre el mismo; no puede nombrarse, ni puede dejar de ser. Para el que lo viva así, todo movimiento de cambio es temporal, hasta la finitud de quien así lo viva.
Vivir en esta comprensión, se convierte en una profunda sincronía con lo que es. Y eso que es, se expresa en lo creado, densificando —por así decirlo— el impulso de la energía que anima los contenidos del universo; desde lo que no se ve hasta lo manifiesto como una exhalación de lo inefable.
Lo que no se repite no se mueve hacia adelante ni hacia atrás. No va ni viene. Es.
y sin embargo, está ahí, en todo movimiento cambiante y eso solo ocurre en lo que es creado y que puede o no verse. Es lo que danza el vals en su ida y vuelta.
El Ser humano es totalidad. Es tener un cuerpo que se desgasta y ser lo que le da vida y lo trasciende.
Si no se llega a la constata de ello, nos solemos quedar en entelequias que proyectan y son ellas las que viven por nosotros y nosotros en función de ellas, en las cuales solemos seguir como otra manera inadvertida de auto engaño.
Gracias Raquel por tu intervención.
Publicado domingo 11.05.25
Escrito jueves 08.05.25 a las 04h 04'
Abrirse a lo desconocido es menester para un mejor vivir en lo relacional con menos dudas y miedos.
Ver el agua del rio que circula va bien, bañarse en ese rio va bien, ver sus movimientos entre meandros y tropiezos va bien, ver el caudal y captar el empuje que llevan sus aguas va bien; lo mismo que dar movimiento a diferentes partes del cuerpo que nos habitamos desde lo inalterado e intemporal.
Ahí radica la cuestión para pasar de lo virtual amanecido a lo espontaneo no nacido y permanecer en ese, todo acortando la distancia con lo atardecido.Gracias María TeresaPublicado domingo 11.05.25Escrito domingo 11.05.25 a las 05h 05’
Quien sea, en
ocasiones, se puede encontrar con la sensación de un ir hacia atrás, en el
pensar, sentir y hacer.
Ese “ir
hacia atrás” es cuando por segundos, va acallando lo máximo y más ruidoso de
delante.
A quien se
le dé, no es un movimiento de lugar físicamente, vendría a ser una simple
sensación tan sencilla, que se produce por instantes hasta instalarse en ese
algo, en que todo cuanto se creía ser va apareciendo delante; ahora ya como contenido,
no como protagonista de lo que se vive a diario.
Un ejemplo
para su entendimiento podrían ser las nubes y el firmamento.
Una posible
explicación, para ese ejemplo dado como metáfora, vendría o podría ser algo así:
Las nubes
se viven como protagonistas de las lluvias y tormentas que van y vienen
(rabias, celos, tristezas, temores, dudas, incertidumbres y cuando dejan
claros, se traslucen alegrías, euforias, gozo, dicha, plenitud, etc.)
En esa situación
desde atrás, al vivirse como el firmamento, se denota que toda nube es
llevada por una brisa. En este punto es de agradecer, que se atienda el
significado de la frase siguiente: “las
nubes no se moverían sin el viento”.
Así, en ese
punto, al vivirse desde ese cielo ignorado por el consciente, surge una pregunta:
¿desde dónde se mueve el viento o qué es lo que empuja el movimiento del pensar, sentir y hacer, y el de las
esferas celestes? En esta pregunta probablemente también se estaría hablando de lo relacionado
con el Ying y el Yang.
Entonces sucede
el percibir o darse cuenta que desde ese aparente firmamento, se engendra y genera el
movimiento y el deseo primigenios para lo creado con sus contenidos. Tal vez
aquí se podría hablar de algo así como que procedería:
“Desde lo que no tiene detrás”
En un principio, en general, a quien corresponda y se dé ese estar, se desea degustar
de ello y parece o se tiene la sensación de que se quiere permanecer en ese estado del vivir, y, por percepción
recibida de ese que quiere estar ahí, para él, ello se va. Pero no es así.
Lo que demuestra
que ese vivir no se ha ido, es el hecho de que cada vez que se “va ahí”, “eso”
sigue estando vivo y, además, sin tiempo, sin espacio y a medida de cada quien.
Sería ese Sinfín inacabable en que siempre es el mismo y se le conoce porque nunca
es igual.
Una visión de este hecho sería.
El o Ella que
se da cuenta de ese gusto, ya se ha soltado y vuelve a su género en la nube que se ha hecho
suyo/a por identificación y es donde mejor sabe estar, porque la conoce y la ha
fabricado a su justa medida para su bien estar y buen permanecer.
En ese punto álgido, lo que hay de fondo es la sensación de que le falta protección y se siente desamparad@ y en la nube se puede guarecer. De hecho, lo que vibra detrás es el miedo a liberarse de lo que bien conoce y ha urdido para un buen resguardo.
Y es que,
en esos momentos, se vive como que ese firmamento carece de nubes y se va por
apego a ellas, pues todavía no puede dejar de ser lo que aún se resiste a soltar y, por tanto, todavía nos creemos ser.
No obstante,
sin embargo, "ese firmamento" sigue estando ahí, ya que, sin él, las nubes no
hubieran tenido lugar. Hecho que la nube ignora.Gracias Paqui,Publicado
viernes 01.05.25Escrito en Madrid, miércoles
30.04.25 a las 04h 44’
En la primeria, una de las frases que se podría apreciar cuando se va más allá de todo concepto de sí. Cuando se descubre algo que trasciende todo lo conocido y se vive más allá de lo velado o anterior a toda idea o sentir concebido en lo creado, podría ser algo así como:
“No sé dónde he ido pero lo que no puedo decir es que no fuese yo, pero sin nada de lo que conozco de mí”.
Con el tiempo, se va siendo consciente de que ello sucede cuando lo que llamamos “mente sintiente” se ha silenciado y no es fruto ni resultado de nada conocido.
Para quien se encuentre así y sigue, se va afianzando en ello y algo ocurre en cada hebra y en los telómeros, al mismo tiempo que se es en toda diversidad creada, pero sin inicios ni finales.
Por su significado, resolverse así, podría indicar una de las finalidades del humano hacia lo que es. Quizá por ello fuimos llamados seres humanos.
Para averiguarlo, ¿Qué puedo hacer?
Una buena opción sería responderse cada quien desgranando y actuar según cada cual haya decidido como buena elección.
Otra posibilidad seria apreciar qué libre soy de vivirme según la historia vivida con mis valoraciones o un vivir deslizando por los condicionamientos fruto de mis carencias y poder elegir.
Al hacer y actuar en coherencia con sí mism@ y elegir por el simpe hecho de hacer para des-condicionarnos, el inconsciente va cediendo.
No por el ansia de conseguir se llega antes o más lejos, sino por la satisfacción de hacer algo en concordancia consigo y la mente acaba aceptando y accede, se adviene al deseo y lo hace realidad.
Para este propósito y sin implicarse, con actitud parecida a "laissez faire, laissez passer", es necesario un ver qué es lo que nos impide soltar, además de una dejada de juicios como las culpas y castigos fuera y dentro de nosotr@s, al propio tiempo de una aceptación para soltar.
Igualmente, también un perdón para dejar ir y, por otro lado, un ver cómo nos vamos desapegando sin aferramientos; así mismo un cierre de ciclos y abrirse a lo nuevo dándose un mayor bienestar consigo, con la vida y con una mayor libertad con menos prejuicios.
Por lo vivido, sería un soltarse e ir perdiendo el miedo de hacerlo, hasta que la duda y el miedo queden, de un@, lo más sueltos posible. Lo que remanece es lo que se es.
Pero hay que constatarlo, hay que pasar por la experiencia y por el arte del darse cuenta diferenciado del saber. Es estar presente y ser el máximo consciente posible para una apertura mayor.
A tal fin seria realizar de alguna manera lo mencionado en los párrafos de más arriba y efectuar, en lo que se pueda, lo descrito en los anteriores teniendo en cuenta las limitaciones de cada un@.
En mi caso, con tesón, anhelo y por remembranza se hizo una y otra vez para abrirse paso y fue hasta que la comunicación y/o conexión se hace comunión. Entonces el vivir que aflora no tiene parangón.
A continuación, si se da, seria soltar ese que ha estado existente y presente en esta andanza como testigo, así simplemente queda lo que es. Se aprecia que lo creado se ha hecho presente, ha sido desvelado y visto desde una nueva mirada sin veedor.
El precio de la libertad
A veces la libertad tiene un precio. Pasar de una habitación cerrada a una terraza abierta. De vivirse en una concha a bucear en el mar. De una existencia reducida en una capsula espacial a salir al espacio. De ir en un tren que te lleva, a volar en globo a tu aire.
El valor del precio
Una Vida que vale la pena
Puede ser el precio de casi toda una vida, pero vale la pena el cambio. Vivir en la pregunta de si soy yo o no ante los cómos, es un desasosiego que puede llegar a ser invivible y desear morirse.
La tranquilidad
Aprender a mirar sin intervenir
La tranquilidad y sosiego serían el primer paso. ¿Cómo alcanzarla? Aprendiendo a mirar en lo psicológico y a no intervenir en lo que se vea. Es lo que se llamaría “dejar pasar lo que sea, soltar, dejar ir". Los ejemplos más plausibles serían los diálogos internos fruto de creencias limitantes.
Los beneficios de la práctica
La ansiedad que disminuye
Con esta práctica, por poca que se haga, se aprecia que aquel que observa ve cómo le va bajando el nivel de ansiedad. Se percibe, se nota una calma. Si se sigue en la práctica diaria, se va entrando en silencio y algo inmaculado sucede.
El siguiente paso
Ir hacia lo que se ve
Cuando ya se ha aprendido a no intervenir, un siguiente paso es ir hacia lo que se vea, -sea lo que se nos hable o no- y pasar por entremedio. Entonces lo visto se acalla y/o se desmorona, según el caso, y al veedor le surge un nuevo darse cuenta de lo que le había pasado desapercibido hasta entonces.
El nuevo discernimiento
Un nuevo vivir
Es un buen paso, y el discernimiento aumenta tanto para lo más cercano como lejano. Vivirse así es ya otro vivir. Se van sentando nuevas bases para un nuevo distinguir. Se pasa de saber a ser consciente de que sólo acaba lo que tuvo un inicio, así como de aquello que carece de vida propia. Este paso es VITAL para el entendimiento humano.
Entonces, quien lo practique, se va imbuyendo de lo que perdura.
Gracias Neus.
Publicado Lunes de Pascua 21.04.25
Me preguntaron cómo le iría a tal persona que se le ha detectado tal…. y le hacen el tratamiento tal…. y aprovecho la ocasión para comentar:
Hace un tiempo aprendí gracias a una predicción desacertada, que mejor no decir. Lo que hoy se puede ver con aparente claridad, mañana puede ser variado desde más allá de una apreciación humana.
A falta de certeza y subjetivamente desde un prisma personal, como creados difícil apercibir qué imponderables contingentes se van a dar.
Hay designios inconocidos que pueden hacer variar la llamada predestinación o destino computable a cada creación según diseño. Bajo este umbral, para el Ser humano estaría el azar con su libre albedrío.
Es de apreciar que cada contenido universal se da en su campo de acción determinada de ilusión compartida.
Vivir entreteja estos espacios que pueden ser nombrados y los deja libres en sus respectivos campos de acción.
En ese vivir no hay preguntador ni respuestas a dar, hay un obrar que deja hacer sin particularidades ni propiedades al no haber un “alguien” diferenciado de un aparente “quien” en lo Inconmensurable. Gracias PaquiPublicado martes 01.04.25Escrito en Madrid, sábado 29.03.25
Se me ha preguntado si hay energías diferentes porque las aplicaciones varían según que enseñanzas tradicionales sean y unas vías dicen que excluyen otras y hay quien, por supuesto, entra en dilemas que nos pueden soliviantar.
Me ha parecido importante esta pregunta y lo expongo diciendo que como es sabido, colocamos nombres y se suele hacer desde una u otra individualidad particular.
Dicho eso y, atendida esa última frase en su contenido, se aprecia que según el entendimiento que se dispone como yacentes, se puede decir que no hay energías diferentes. Sí cualidades distintas de energía en lo creado.
Es un claro y esencial matiz a tener en cuenta cuando se cabalga por los campos más allá de lo comúnmente conocido y sobre todo a raíz del descubrimiento del “bosón de Higgs”.Gracias PaquiPublicado domingo 30.03.25
Somos distintos en lo creado como lo muestra la forma y figura en que nos habitamos, pero no diferentes en lo que somos.
Al igual que las gotas de lluvia son distintas mientras se precipitan en su recorrido, pero no eran diferentes en el mar de donde partieron para dar un paseo. En el mar no hay distingos.
Es como los distintos vestidos que llevamos, pero el aire que nos mantiene vivos y para llevarlos no es diferente. Respiramos el único aire que disponemos.
Y es sencillo conectar conscientemente con lo que nos da la vida de ser. Es soltar toda identificación.
Con lo que eres no te puedes identificar. Lo eres.
Y acontece cuando, “la gota” o se da cuenta de lo que la mantiene condicionada en sus límites o cuando ha terminado su paseo al volver de donde partió y queda fundida en lo que nunca pudo dejar de ser a pesar de sus deseares, quereres, creeres y saberes, es decir:
"Las gotas queda imbuidas por la simple agua que siempre hemos embebido en nuestra aventura".
Gracias EdurnePublicado viernes 28.03.25Escrito en Madrid, viernes 28.03.25
04h 44’
En según qué casos, se trataría de romper moldes no de ceñirse al que nos hemos construido para resguardarnos dentro de un yo y así hay un tú. ¿Qué sucedería si ese constructo desapareciese?
Publicado 21.03.25
En general por lo que se puede apreciar, nos solemos quedar dentro del recuadro que nos hemos fabricado a imagen y semejanza de acorde con nuestras creencias limitantes aprendidas y nos quedamos sin romper los esquemas bajo los cuales nos hemos ido construyendo.
Quizá retrocedemos lo andado. por falta de protección o sentirnos desamparados o ante la pregunta: ¿Qué será de mí?
Al identificarnos con ese mí en el cual hemos fabricado una supuesta identidad que nos hemos hecho nuestra, suele ser difícil el sólo intentar mirar hacia lo que hay más allá y descubrir el incógnito; quizá por miedo a soltar lo que he elaborado para mí con tanto esmero y tal vez desde el desconocimiento.
Ante este hecho seguimos adheridos al miedo a soltar quien creo ser.Publicado 21.03.25
Sería bueno y diría necesario vivir algo consciente de lo que permanece ante los quereres y deseares porque estos suelen finiquitar después de sentirnos desbaratados.
Ese vivir no tiene términos ni inicios, no empieza ni acaba, es siempre el mismo y nunca es igual, permanece invariable ante la variabilidad de lo terminable.
Seria eso sin par y sin parangón, vive y no necesita un sentido ni tiene un por qué. Esas preguntas sólo están en nuestra andada por el existir mientras se circula en la temporalidad, no en lo que se es.
Vivir es esa permanencia vital mientras el cambio transcurre en lo transitable y sigue y va y no se mueve en la relatividad acaecida que contiene. Escrito el miércoles 12.03.25 A LES 05h 55’ AM
Publicado en CONVERSANDO CON el sábado 15.03.25
Publicado en
NEXUS: Ser/ Vivir/ El Sinfín, sábado 15.03.25
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