INICIO Y FINAL / MIEDO y MUERTE

ANTE UNA POSIBLE MUERTE

Como Ser humano, el umbral de la muerte para lo finito es el umbral para la entrada a vivir lo infinito y sólo se transforma lo que tiene fecha de caducidad.

Todo silencio tiene su punto álgido tanto si se llega como si no. En ese punto se transmite al oyente aquello de más allá y anterior a la formulación del primer pensamiento.

Para el que escucha, hay un resonar de un ignoto no conocido hasta entonces para el oyente y que siempre ha estado ahí, en ese universo intangible e inalcanzable para él; pero es “total” para el que vive “ello”.  En “eso” no hay paradojismo. Es lo que es sin un antes ni después.

Esto “que es” es a cada instante dentro y fuera del espacio tiempo. La diferencia es que desde afuera no hay instantes sucesivos porque no están sucediendo, a diferencia de cuando se está en lo creado o configurado.

Como ese vivir es patrimonio de la humanidad sino ésta no existiría, somos con y sin contingencia. “Ese vivir” lo llamo “el Siempre” o “lo que no tiene detrás”.

El hándicap es mantener ese punto álgido de silencio en el día a día en que se da el llamado por la mente “lo incognoscible”.

Una mínima permanencia en eso y/o tan sólo recordarlo a voluntad una vez vivido, es transformador de conceptos prevalecidos desde que el humano tiene conocimiento.

Vivir es, pues, ese algo sin fronteras, sin límites, sin horizonte, donde todo es y no caben excepciones ni alumbramientos ni iluminaciones. No hay comparaciones ni con que hacerlo.

Gracias María Rosa por tu sentir conversando. Aquí aún podemos abrazarnos, en el cielo ya
no somos dos. El Amor está aquí y transciende lo humano.
Publicado sábado 10.05.25
Escrito jueves 08.05.25 a las 11h 11’ P.M.



INICIO DEL FINAL

Llega un momento que el tiempo acaba para lo creado y es al término de la conjunción de lo expresado desde su origen. 

Cuando el tiempo se desvanece ante lo callado para él y se es en lo inefable, para el que va, la fragmentación en el tiempo ya se dio, sucedió, terminó, se dejó y se diluyó.

Sería la finitud de la conexión temporal y la fusión con lo que no es expresado. Sería el final de la entropía temporal con sus códigos de información, es decir, donde el tiempo deja de tener lugar como tal.

Entonces, la nube del no saber, se va extinguiendo en la mortalidad de su existir como tal. Así, el final del inicio es cuando está llegando a su término, en el inicio de su finitud como instantes sucesivos.

Como metáfora tenemos el rio. Como ejemplo cada uno de nosotros.

Publicado 04.04.25

 


"Todo inicio tiene su final" 

 

Si esta frase está clara y la tenemos presente a diario, nuestro vivir se hace más suave, apaciguado y alentador.

Nosotros mismos somos una muestra para que la tengamos en cuenta y nos la apliquemos. 

Acorta todo proceso psicológico y físico para el entendimiento y la salud.

No siempre es enfermedad lo que solemos llamar enfermedad. A veces puede ser un proceso de curación.  

¿Qué hay que hacer para que esa frase la mantengamos presente en nuestro pensares sentires haceres y hablares?

Una de las maneras es hacer un gesto psicológico hacia atrás y mantener la mirada oblicua desde ahí. 

(se cita ésta y otras maneras complementarias en Instrumentación. Publicado el lunes 17.03.25)

Publicado martes 18.03.25

Escrito directamente

 


La energía del miedo surge por una disminución vibratoria en el origen para el proceso creativo de ese Universo. A mi criterio de ahí se deviene el inicio de la posterior polarización de la materia en su existir.

Un decir sería, que reverberar la energía del miedo, es devolverle al Amor de donde surgió hasta su disipación. 

Dicho esto, en cuanto a escala humana seria que cada quien lo puede hacer en cuanto al contenido psicológico de la misma según sea en cada cual, aunque en la existencia, el miedo siga para su menester en lo creado.

Lo descrito últimamente, es posible porque el miedo necesita un medio para su supervivencia. 

Sería desvelar la vibración de ese ondanaje, descubrir su manejo y estar presente en la desarticulación de su superposición de capas, hasta que para ti deje de resonar. Entonces se habrá aprendido en qué frecuencia se encuentra y dónde es más resistente, así como entre que márgenes vibra este estado de energía llamada miedo.

Una vez se hace presente el párrafo anterior a tenor de una buena práctica constatada y, como continuidad en lo creado, conscientemente se puede estar y vivirse en lo temporal a la vez que se sigue en la permanencia de lo no creado.  

Seria, estar y vivirse en el espacio como forma y ser además de la figura, es decir, existir en el conglomerado que da expresión a lo que llamamos individualidad como contenido en el espacio, al mismo tiempo siendo como contenedor y mantenedor del mismo en la Intemporalidad.

Publicado dg 17.03.25

Escrito dg 02.03.25 11h 11’PM

 


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